Una nueva quedada. Esta vez, nos desplazamos hasta Montejaque y Benaoján, en plena Serranía de Ronda. Tras un par de semanas planificando los lugares donde ir, temas a fotografiar y técnicas a utilizar, nos ponemos en camino.


La primera parada, la hicimos una vez pasado Montellano, donde disfrutamos de unas buenas tostadas de pan de pueblo que nos dieron fuerzas para comenzar el día.
Ya en término de Montejaque, seguimos la estrecha carretera que nos lleva hasta el pueblo. A nuestra derecha un precioso paisaje, y a pocos metros por encima nuestra, buitres sobrevolando la zona.

Aprovechamos para hacer fotografía de aproximación, y tomas del agua discurriendo entre las piedras. Respecto a la fauna, lo que destacaban eran vencejos reales y palomas bravías, que habitan en la boca de la cueva. También vimos chochín, martín pescador y un precioso mirlo acuático. También divisamos un grupo de unas seis cabras montesas, haciendo alarde de habilidad entre los riscos.

Abandonamos la Cueva del Gato a media mañana para dirigirnos hacia otro punto, previa parada en el Centro de interpretación de la espeleología de Montejaque. Acto seguido, paramos a comprar unos bocadillos para comer al mediodía, ya que nos íbamos a dirigir hacia la Cueva del Hundidero.
Una vez en la explanada donde se inicia la bajada hacia la cueva, preparamos el equipo a utilizar y cogimos ropa para protegernos tanto de la fina lluvia que caía, como de la humedad del interior de la cavidad. Pudimos avanzar unos 200 metros aproximadamente, ya que nos encontramos con el primer lago, obstáculo insalvable sin el equipo adecuado. Volvimos hacia atrás parando a fotografiar pequeños detalles como gotas de agua, texturas y pequeños insectos. También hicimos tomas generales del interior de la cueva.
Tuvimos que desandar el camino andado para llegar hasta la explanada donde dejamos los vehículos, pero esta vez tocó subir. Hicimos varias paradas para descansar debido a la gran pendiente que tiene el sendero.

Tras tomarnos un café en Montejaque, empezamos el camino de retorno a casa. Al poco de dejar el pueblo, tuvimos que hacer un par de paradas para fotografiar ciervos. La última parada, la hicimos en el embalse de Zahara de la Sierra, donde se nos echó encima la noche haciendo tomas de paisajes.

En definitiva, una agradable y provechosa jornada fotográfica.

La mayoría de las imágenes son mias; por que no os animáis a mandarle a Juanjo las vuestras para que las incluya
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